El cuarto de costura de Luciana
Nuestra abuela Luciana cosía en una salita con una máquina Singer, un espejo de cuerpo entero y una lata de galletas llena de botones. Subía los bajos, entallaba cinturas y, siempre que había una boda, medio barrio pasaba por su puerta.
No tenía tienda ni escaparate. Tenía buen ojo.